Microsoft dice que “para que las tecnologías de la información puedan generar valor de negocio se exige innovar” (y ese “innovar” obliga a los usuarios a que cada diez años tengan que comprar un nuevo equipo o pagar por las licencias del sistema operativo vigentes). De aquella manera, la multinacional, propiedad de Bill Gates, se excusa ante los millones de usuarios y empresas que aún hoy utilizan Windows XP y el paquete Office 2003 ante el apagón inminente del soporte gratuito preparado para el próximo 8 de abril.
Además lo avisa: “Puede optar por seguir utilizándolos, pero debe ser consciente de los riesgos que corre. El uso de software sin soporte supone no recibir soporte público de ningún tipo desde Microsoft, ni actualizaciones de seguridad ni parches de resolución de incidencias” y advierte que “con ello, sus sistemas se hacen vulnerables y pueden someter a su empresa y a sus clientes a riesgos y limitar seriamente su capacidad para aprovechar adecuadamente el potencial del resto de sus inversiones en TI”. Posteriormente, cita un informe de Gartner Research que alertaba en 2011 de que muchos fabricantes de software independientes (ISVs) “probablemente” dejarían de soportar nuevas versiones de sus aplicaciones en Windows XP a partir de ese mismo año y se haría “lo habitual” en 2012.
¿Y qué alternativas propone Microsoft diferentes a la ya mencionada de comprar nuevos equipos o actualizarse a Windows 8 y Office 2013? Sólo dos y, francamente, cualquier persona optaría por la migración antes de permanecer sin soporte tras la dosis de pánico que infunde la compañía americana. Examinemos cuáles son las posibilidades:
- En primer lugar, contratar el servicio de Custom Support a través de Microsoft Premier Support. Sin embargo, Microsoft desaconseja implícitamente esta opción porque el coste de este servicio, asegura, “es significativamente superior al Soporte Premier estándar y se incrementa anualmente debido a los crecientes costos de mantenimiento del servicio”.
- La otra alternativa es, obviamente, permanecer impasible ante la obligada migración y quedarse sin soporte. Pero, la compañía de Bill Gates apela a la “conciencia de los riesgos que se corren” de la siguiente manera: “El uso de software sin soporte supone no recibir soporte público de ningún tipo desde Microsoft, ni actualizaciones de seguridad ni parches de resolución de incidencias. Con ello, sus sistemas se hacen vulnerables y pueden someter a su empresa y a sus clientes a riesgos y limitar seriamente su capacidad para aprovechar adecuadamente el potencial del resto de sus inversiones en TI. Además será mucho más difícil poder actualizar otros programas de software”.
Será historia
La decisión de “ir matando” lentamente los sistemas operativos adquiridos por los clientes de Microsoft responde a la denominada política “De Ciclo de Vida de Soporte” que establece una cobertura gratuita durante 10 años. Y es que el desarrollo tecnólogico se ha convertido en la razón de peso fundamental (¿o en la excusa perfecta?) para que el gigante de las computadoras justifique tal acotación alegando que las máquinas de hace diez años (máquinas que, en millones y millones de caso, no presentan ninguna incidencia en su funcionamiento) no están preparadas para albergar los nuevos y modernos desarrollo como, por ejemplo, la nube 365 o Windows Intune.
No en vano, Microsoft, en su web llamada “End of support”, únicamente establece mecanismos de ayuda para “Grandes Cuentas”, dejando entrever un cierto desafecto hacia los particulares que, aun percibiendo ribetes monopolísticos (con la consiguiente desprotección legal que acarrea), confiaron en la empresa de Gates allá por 2001, cuando el Win XP vio la luz por primera vez.
FUENTE: http://blogs.cincodias.com/tu-adn-digital/2014/03/cuenta-atras-para-el-apagon-definitivo-de-windows-xp-y-office-2003-y-despues.html
No hay comentarios:
Publicar un comentario